CADEL EVANS
A simple vista, es el corredor que dispone de más opciones para ganar el Tour 2011.
Con mantener a raya a Contador, le basta para colocarse de amarillo en París. Incluso podría permitirse el lujo de perder un par de minutos con los hermanos Schleck que sería fácilmente recuperable por el australiano en la contrarreloj.
Alberto abrió la tralla, pero el gran beneficiado de Gap fue Cadel que está a las puertas de obtener su ansiado Tour, aquél que se le resistió tanto en 2007 como en 2008. Se siente cómodo en situaciones similares a las de Pirineos, corriendo a tirones.
Quien quiera desbancarlo de su condición de máximo favorito deberá imponer un ritmo asfixiante y constante que le acabe sacando de punto. Galibier es un puerto largo y tendido, ideal para subir a rueda, la crítica habitual que siempre se le echa en cara al ex campeón del mundo. Alpe d’Huez tampoco es un puerto para generar grandes distancias a no ser que se ataque a pie de puerto en los dos primeros kilómetros. Por lo tanto, en ausencia de una de sus habituales pájaras, sus rivales parecen condenados a buscar la épica con una arrancada desde lejos a la antigua usanza.
ALBERTO CONTADOR
El problema será calibrar el verdadero estado de forma de Alberto en una etapa de alta montaña de las de verdad y no en unos puertos de media montaña. Las sensaciones en Gap y Pinerolo han sido bastante buenas, pero en cambio, dejó muchas dudas en Plateau de Beille y Luz Ardiden.
Moralmente, llega más fuerte que nadie a los Alpes. Ha recobrado sensaciones, siente que está yendo de menos a más y con capacidad para provocar daño y miedo entre sus rivales.
Tiene a tiro tanto a Frank como Andy para echarles mano en la CRI. Con el recuerdo de Pauillac a la vuelta de la esquina, recortar algunos segundos más de ventaja no le vendría nada mal.
Su quebradero de cabeza se denomina Cadel Evans. Para llegar con tranquilidad a Grenoble, es indispensable recortar 3 minutos al aussie entre jueves y viernes. Tarea imposible para la mayoría de corredores, pero tratándose de un ciclista del nivel de Alberto, siempre hay que contar con él y no darlo nunca por muerto. Muy difícil, pero no imposible.
A simple vista, es el corredor que dispone de más opciones para ganar el Tour 2011.
Con mantener a raya a Contador, le basta para colocarse de amarillo en París. Incluso podría permitirse el lujo de perder un par de minutos con los hermanos Schleck que sería fácilmente recuperable por el australiano en la contrarreloj.
Alberto abrió la tralla, pero el gran beneficiado de Gap fue Cadel que está a las puertas de obtener su ansiado Tour, aquél que se le resistió tanto en 2007 como en 2008. Se siente cómodo en situaciones similares a las de Pirineos, corriendo a tirones.
Quien quiera desbancarlo de su condición de máximo favorito deberá imponer un ritmo asfixiante y constante que le acabe sacando de punto. Galibier es un puerto largo y tendido, ideal para subir a rueda, la crítica habitual que siempre se le echa en cara al ex campeón del mundo. Alpe d’Huez tampoco es un puerto para generar grandes distancias a no ser que se ataque a pie de puerto en los dos primeros kilómetros. Por lo tanto, en ausencia de una de sus habituales pájaras, sus rivales parecen condenados a buscar la épica con una arrancada desde lejos a la antigua usanza.
ALBERTO CONTADOR
El problema será calibrar el verdadero estado de forma de Alberto en una etapa de alta montaña de las de verdad y no en unos puertos de media montaña. Las sensaciones en Gap y Pinerolo han sido bastante buenas, pero en cambio, dejó muchas dudas en Plateau de Beille y Luz Ardiden.
Moralmente, llega más fuerte que nadie a los Alpes. Ha recobrado sensaciones, siente que está yendo de menos a más y con capacidad para provocar daño y miedo entre sus rivales.
Tiene a tiro tanto a Frank como Andy para echarles mano en la CRI. Con el recuerdo de Pauillac a la vuelta de la esquina, recortar algunos segundos más de ventaja no le vendría nada mal.
Su quebradero de cabeza se denomina Cadel Evans. Para llegar con tranquilidad a Grenoble, es indispensable recortar 3 minutos al aussie entre jueves y viernes. Tarea imposible para la mayoría de corredores, pero tratándose de un ciclista del nivel de Alberto, siempre hay que contar con él y no darlo nunca por muerto. Muy difícil, pero no imposible.
Y sino que le pregunten a los hermanos Schleck.
ANDY y FRANK SCHLECK
Por su rendimiento en las cronos, Andy se trata del hombre fuerte de Leopard Trek mientras que Frank debería ser el sacrificado.
Son los grandes damnificados de estas dos jornadas que se presumían como de transición, pero que para los chicos de Kim Andersen se han convertido en una odisea.
Son los que se encuentran en peor posición en la guerra por el jaune. Tienen que recuperar tiempo con respecto a Evans y a Alberto. No pueden seguir jugando al despiste y al escondite como hasta ahora.
Hay que coger el toro por los cuernos y abrir la veda desde el comienzo de las etapas con ataques desde lejos de la línea de llegada. O esto o fracasar estrepitosamente tras preparar durante un año entero este mes de julio sin apenas mostrarse competitivos en otras pruebas. Llegan con desgaste cero al Tour, sin sufrir caídas ni percances, por ello, no hay excusas que valgan.
OUTSIDERS
Dentro de este grupo, entrarían Thomas Voeckler, Samuel Sánchez, Ivan Basso y Damiano Cunego.
Voeckler suficiente ha hecho con llegar de líder a cuatro días del final. No se le puede recriminar absolutamente nada sino asentir su actuación con un soberano aplauso. La pérdida de tiempo en dos etapas que inesperadamente han sido a cara de perro le condenan a perder el amarillo en los Alpes.
Aguantar el Galibier sería muy meritorio para un correoso y bregador corredor que está empezando a notar la fatiga de meterse en la pelea de la general con gallos más experimentados en estos lares. Y conquistar un podio en París o partir de amarillo en la última crono sería como para darse con un canto en los dientes. El lado positivo para Voeckler en Gap y Pinerolo radica en el hecho que fue quien mejor salvó los muebles tras la ascensión de Manse y que, con un cúmulo de despropósitos en la bajada de Pinerolo, tan solo se ha dejado la pírrica cifra de 27 segundos.
Los hermanos Contador-Sánchez parecen haberse constituido en alianza para plantar cara a los hermanos Schleck. Las opciones del podio para Samu son mínimas, habida cuenta que la lógica dicta que Alberto y Evans parten con ventaja con respecto al asturiano. Sus bazas parten de la lucha con los luxemburgueses que tampoco parecen andar con mucha superioridad con respecto a “Samu” cuando la carretera pica hacia arriba. Si aguanta con los mejores, su nivel en la crono se presume a priori superior al de los Schleck.
En cuanto a Cunego y Basso, su objetivo será competir por conservar un buen puesto en la general y buscar un triunfo parcial que justifique de por sí toda una temporada.
Hay partido y terreno más que viable para plantar batalla. La organización pone el recorrido, pero la dureza corre a cargo de los ciclistas.
ANDY y FRANK SCHLECK
Por su rendimiento en las cronos, Andy se trata del hombre fuerte de Leopard Trek mientras que Frank debería ser el sacrificado.
Son los grandes damnificados de estas dos jornadas que se presumían como de transición, pero que para los chicos de Kim Andersen se han convertido en una odisea.
Son los que se encuentran en peor posición en la guerra por el jaune. Tienen que recuperar tiempo con respecto a Evans y a Alberto. No pueden seguir jugando al despiste y al escondite como hasta ahora.
Hay que coger el toro por los cuernos y abrir la veda desde el comienzo de las etapas con ataques desde lejos de la línea de llegada. O esto o fracasar estrepitosamente tras preparar durante un año entero este mes de julio sin apenas mostrarse competitivos en otras pruebas. Llegan con desgaste cero al Tour, sin sufrir caídas ni percances, por ello, no hay excusas que valgan.
OUTSIDERS
Dentro de este grupo, entrarían Thomas Voeckler, Samuel Sánchez, Ivan Basso y Damiano Cunego.
Voeckler suficiente ha hecho con llegar de líder a cuatro días del final. No se le puede recriminar absolutamente nada sino asentir su actuación con un soberano aplauso. La pérdida de tiempo en dos etapas que inesperadamente han sido a cara de perro le condenan a perder el amarillo en los Alpes.
Aguantar el Galibier sería muy meritorio para un correoso y bregador corredor que está empezando a notar la fatiga de meterse en la pelea de la general con gallos más experimentados en estos lares. Y conquistar un podio en París o partir de amarillo en la última crono sería como para darse con un canto en los dientes. El lado positivo para Voeckler en Gap y Pinerolo radica en el hecho que fue quien mejor salvó los muebles tras la ascensión de Manse y que, con un cúmulo de despropósitos en la bajada de Pinerolo, tan solo se ha dejado la pírrica cifra de 27 segundos.
Los hermanos Contador-Sánchez parecen haberse constituido en alianza para plantar cara a los hermanos Schleck. Las opciones del podio para Samu son mínimas, habida cuenta que la lógica dicta que Alberto y Evans parten con ventaja con respecto al asturiano. Sus bazas parten de la lucha con los luxemburgueses que tampoco parecen andar con mucha superioridad con respecto a “Samu” cuando la carretera pica hacia arriba. Si aguanta con los mejores, su nivel en la crono se presume a priori superior al de los Schleck.
En cuanto a Cunego y Basso, su objetivo será competir por conservar un buen puesto en la general y buscar un triunfo parcial que justifique de por sí toda una temporada.
Hay partido y terreno más que viable para plantar batalla. La organización pone el recorrido, pero la dureza corre a cargo de los ciclistas.



