sábado, 27 de febrero de 2010

PROTAGONISTAS… JAN ULLRICH (IV)

2001, la vida sigue igual
La historia del afable Jan se repitió en 2001, siendo oro en ruta en los Campeonatos del Mundo de Lisboa, pero teniendo que conformarse otra vez con el segundo puesto en la general del Tour de Francia tras el imbatible Armstrong.
Mientras el texano se proclamaba campeón por tercera vez consecutiva, Ullrich era segundo, a más de seis minutos. Nuevamente, el alemán se vio netamente superado por un rival en igualdad de condiciones; la imposibilidad de batir al estadounidense fue el motivo que le llevó a la depresión el siguiente año, según palabras del mismo corredor.


2002, un año aciago
El 2002 fue el año negro en la prolongada carrera del alemán.
Comenzó con una lesión en la rodilla que le privó de participar en el Giro.
En mayo, fue protagonista de un accidente de tráfico en Friburgo cuando conducía bajo los efectos del alcohol. Y para acabar de rematar el año, en el mes de junio, dio positivo por anfetaminas.

Telekom le rescindió el contrato, pero el apoyo de la prensa y de la Federación Alemana de Ciclismo evitó la retirada del ciclista, tras acordar que no había sido dopaje y que se debía a un consumo particular en una fiesta.
Se le aplicó la suspensión mínima para estos casos, seis meses de parón.


2003, la resurrección del tanque alemán
Tras su peor temporada, Ullrich volvió al pelotón internacional en 2003 de la mano del conjunto Team Coast. Pero, a causa de problemas financieros, el equipo desapareció y consiguió crearse a contracorriente un conjunto que pudiera englobar al personal del Coast, el Bianchi.
El Tour hizo la vista gorda ante las lagunas de las credenciales presentadas por Bianchi, pero aceptó que formara parte de la salida del Tour por el morbo que representaba volver a revivir el duelo Jan vs Lance.

Preparó con muchísimo esmero la ronda gala, dispuesto a vengarse del trato vejatorio de Telekom, con la intención de volver a convertirse en el ciclista que algún día fue.

Pero, de lo sucedido en el interesante Tour del Centenario, ya hablaremos dentro de 4 meses en plena época de Tour de Francia.

Publicado por Andrew
miércoles, 24 de febrero de 2010

COREA, YO NO OLVIDO

Recuerdo tener 14 años y levantarme un sábado 22 de junio de 2002 a las 8 de la mañana.
Mi ilusión era ver a la selección española en unas semifinales del Mundial, algo que ni mis padres ni abuelos habían podido ver.

Era el momento de hacer historia, era la ocasión perfecta y soñada para marcar un antes y un después en la historia del balompié de este país.
España se enfrentaba a Corea del Sur, un rival asequible en el camino hacia unas semifinales donde nos esperaba una Alemania rota en mil pedazos y con unos conflictos internos de los que el propio Astaná del Tour’09 se podría reír.

Pero, llegó un árbitro egipcio llamado Gamal Al Gandour para demostrar que el fútbol no es sólo un deporte sino un acontecimiento lleno de chantajes donde la justicia en muchas ocasiones no tiene cabida.

He colgado un vídeo donde se observa con claridad los robos sufridos tanto por Italia como por España ante Corea del Sur.
Que nadie olvide estos nombres: BRYCE MORENO y GAMAL AL GANDOUR.
Ellos fueron los principales responsables junto con Villar, Blatter, Daewoo… de
que el Mundial de fútbol se convirtiera durante unos días en un acontecimiento chapucero, detestable y con resultados amañados.
YO, NO OLVIDO !

PD: Este vídeo es espeluznante, me deja sin palabras, me llena de ira y rencor.

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Publicado por Andrew
domingo, 21 de febrero de 2010

CONTADOR GANA EN ALGARVE

Contador ha empezado 2010 de la misma forma en que acabó 2009.
Con demarraje, espectáculo y victoria.

No hay que sacar de contexto esta victoria del pinteño. Ha ganado una carrera que no pertenece ni al nivel “UEFA” del ciclismo.
Pero, siempre es agradable observar al campeón español ganando a lo grande.
En la crono de hoy, a pesar de haber corrido con una bici provisional, ha realizado una crono que ha rozado el sobresaliente teniendo en cuenta que aún nos encontramos en pleno inicio de campaña.

Lo que más me ha llamado la atención han sido las contínuas alabanzas de Contador hacia el trabajo de sus compañeros en esta Vuelta.
Quizás Astana sea un equipo de clase media, pero al menos esta temporada, Contador es consciente que con sus limitaciones, estos corredores darán el 110% en la carretera por su líder.

Luisle se ha llevado el gato al agua en la crono sobre 17 km. en Algarve.
Luis León demuestra que es un corredor que va finísimo en los inicios de temporada.
Algunos se muestran alucinados ante semejante potencial e incluso comparan su evolución con la de Indurain aunque, bajo mi punto de vista, jamás será un ciclista de 3 semanas.
No tiene capacidad de recuperación para largas distancias y como escalador, dispone de notables deficiencias cuando aparece la alta montaña y se acumulan los puertos de entidad en una misma etapa.
Será un excelente corredor para carreras de una semana y como cazador de etapas en Tour o Vuelta, pero muy limitado para alcanzar puestos de honor en una Grande.

De los favoritos a saborear la gloria del triunfo en el Tour 2010, sin duda a día de hoy, Alberto Contador es quien mejores prestaciones ha exhibido aunque todavía sea muy temprano para establecer conclusiones relevantes.
Lo que realmente me preocupa es la lesión de rodilla del “pezqueñín”.
Andy Schleck debería haber comenzado a rodar en la Challenge de Mallorca.
Renunció a Mallorca por las insoportables molestias y ahora, por la misma razón, ha tenido que renunciar a Andalucía y sigue posponiendo su debut en esta nueva temporada.
Si las molestias siguen estando presentes, el hecho de pasarse tantos días sin poder entrenarse junto con los sucesivos retrasos en el calendario marcado, pueden implicar un verdadero lastre para el pezqueñín de los Schleck en su objetivo de ganar el Tour 2010.

Cualquier duda, cuestión, sugerencia… podéis poneros en contacto conmigo en andrew.dxt@gmail.com


Publicado por Andrew
viernes, 19 de febrero de 2010

EL ABRAZO ENVENENADO: HINAULT vs LEMOND

(Plomo en los bolsillos, Ander Izagirre, 2005)
Ganador del III Certamen del Libro Deportivo MARCA

“El próximo año ayudaré a Lemond a ganar su primer Tour”. Palabra de Hinault bajo el Arco del Triunfo, donde acababa de vestirse su quinto maillot amarillo en París.
El francés se había unido a Anquetil y Merckx en la nómina de pentacampeones.
Pero en aquella edición de 1985, Hinault se rompió la nariz en vísperas de las últimas etapas de montaña y sostuvo el liderato gracias a su compañero estadounidense Lemond.
Una tromba de escaladores -Herrera, Parra, Roche, Delgado- azotó los Pirineos, y el francés, que no podía respirar bien, estuvo a punto de ahogarse. Los escaladores quedaban a demasiados minutos en la general y no suponían una amenaza, pero Lemond, segundo en la clasificación, tenía fuerzas suficientes para seguir a esos ataques.

En las escaladas al Tourmalet y a Luz Ardiden, el americano no cayó en la tentación de seguir a Delgado -camino de su primera victoria en el Tour- ni al colombiano Lucho Herrera: se dedicó a marcar el ritmo del grupo y a llevar a Hinault lo más cómodo posible. Pero al día siguiente, subiendo el Aubisque, Lemond saltó tras la rueda de Chozas y Roche -con la excusa de que el irlandés era tercero en la general-, se fue con ellos, abrió tierra de por medio y se convirtió en líder virtual de la carrera.
Por detrás, Hinault sufría a rueda de sus gregarios Bauer y Ruttimann. El director deportivo de La Vie Claire, el equipo diseñado y patroneado en la práctica por Hinault, aceleró su coche hasta la cabeza de carrera y ordenó a Lemond a gritos que frenara. El americano obedeció, pero mientras esperaba a Hinault no paró de dar puñetazos de rabia al manillar. Esa noche, Lemond no quiso bajar a cenar hasta que Hinault no hubiese abandonado el comedor.

El francés conservó el maillot amarillo, pero Lemond ganó la última crono con claridad y terminó el Tour a menos de dos minutos, todo un aviso: era tiempo para el relevo generacional. Entonces, Hinault aseguró que no le obsesionaba una sexta victoria en el Tour, ese Santo Grial del ciclismo, y que el año siguiente participaría sólo para devolverle el favor a su discípulo americano.

Pero un año después todas esas palabras se disolvieron en el col de Burdingurutzeta, el primer puerto serio de la edición de 1986. En cuanto vio un repecho duro, Bernard Hinault demarró y se fugó con Pedro Delgado: el segoviano ganó la etapa en Pau y el francés se vistió de amarillo, después de sacarle cuatro minutos y medio a Lemond.
El americano, obligado a permanecer en el grupo para proteger la fuga de su compañero, cruzó la meta con un enfado tremendo.

Hinault era un ciclista de triunfos brutales, que acumulaba etapas y sepultaba a sus rivales con minutadas humillantes. Sin embargo, siempre se preocupó por dotar a sus victorias de cierta elegancia. En 1979, por ejemplo, llegó al paseo final de los Campos Elíseos con trece minutos de ventaja en la general sobre Zoetemelk y veintiséis sobre Agostinho, pero en un arranque soberbio atacó al pelotón por las calles de París y se llevó a Zoetemelk a su rueda.
Los dos primeros de la clasificación se presentaron solos ante el Arco del Triunfo, una puesta en escena ideal para Hinault: derrotó al esprint a su mayor rival y terminó el Tour alzando los brazos vestido de amarillo, ante el delirio de los franceses. A Hinault, preocupado porque debía escalar los puertos “manejando los cambios con el virtuosismo de un violinista”, la intención estética le traicionó en 1986.
Después del golpe a Lemond de la víspera, Hinault, borracho de épica, quiso componer su pieza gloriosa con todos los detalles escogidos a conciencia: un francés con el maillot de líder ataca en el descenso del Tourmalet en busca del sexto Tour.

Por el camino le quedaban otras tres montañas. Y una advertencia legendaria que desoyó: el Tour limita la ración de gloria incluso a los ciclistas más grandes, y, hasta que llegó Armstrong, quienes habían pretendido conquistarlo por sexta vez sufrieron desfallecimientos tan feroces como el castigo de un dios furioso por una blasfemia.
El Tour, devorador de sacrificios, siempre acaba cobrando su tributo: incluso a Merckx, vestido de amarillo y dando eses como una marioneta rota en Pra Loup; incluso a Induráin, fundido en Les Arcs. A Hinault le ocurrió lo mismo. Voló en la bajada del Tourmalet, escaló en solitario el Aspin y el Peyresourde, pero en la ascensión final a Superbagneres, el Tour se le agarró a los muslos y le hizo pagar el sacrilegio con un dolor terrible en cada pedalada. Lemond le sobrepasó con furia, sin mirarle, y esta vez apretó el paso para intentar rematarlo. Hinault llegó a meta con los ojos en blanco, cuatro minutos más tarde que su compañero, y salvó el maillot por los pelos. Pero faltaban los Alpes.

En las etapas de transición, Hinault negó la promesa que le había hecho a Lemond el año anterior y despreció al americano por su modo prudente de correr, impropio de los grandes campeones. Los aficionados franceses, ilusionados por que Hinault conquistara el sexto Tour, se volvieron contra el estadounidense. Sin embargo, Hinault flaqueó de nuevo en el Izoard y cedió el maillot amarillo a Lemond, en vísperas de la gran etapa alpina con tres puertos fuera de categoría: Galibier, Croix de Fer y Alpe d’Huez.
El margen en la clasificación era escaso; Hinault, rebelde y orgulloso, todavía guardaba una esperanza.

En el aire del Galibier, a 2.600 metros de altura, saltaban chispas. Los corredores del equipo La Vie Claire comandaban el grupo y, en apariencia, protegían el maillot amarillo de Lemond. Mientras tanto, Hinault y Lemond, que no se hablaban, trataban de reclutar ayudas entre los gregarios del equipo. Nada más coronar la cima del Galibier, Hinault se acercó a su compañero Steve Bauer, le hizo un gesto hacia adelante con la barbilla y le pasó una consigna muy simple: “¡Hop!”. Bauer se lanzó cuesta abajo, con Hinault a rueda, mientras el líder Lemond maldecía la traición de sus dos compañeros.
El americano saltó a por ellos junto con el donostiarra Pello Ruiz Cabestany, y los cazó en el repecho del Telegraphe. De los cuatro fugados, tres pertenecían al mismo equipo y se acababan de declarar la guerra. Olía a quemado y nadie sabía muy bien qué hacer en una de las escapadas más extrañas de la historia.

Hasta que Hinault lo resolvió por las bravas: demarró de nuevo en el descenso del Telegraphe y puso tierra de por medio él solo. Bauer, que había ayudado a Hinault en su ataque anterior, quedaba ahora como gregario de Lemond para tirar a por el francés.
El director Koechli se encontraba igual de esquizofrénico: Lemond le llamó para preguntarle cuáles eran sus instrucciones y Koechli, desquiciado, le contestó desde el coche que hiciera lo que le diera la gana. Lemond salió a por Hinault, con Cabestany a rueda.

El donostiarra relata el episodio en su libro Historias de un ciclista: “En teoría, Lemond no podía tirar a por Hinault porque era de su equipo. Bueno, eso según las normas del compañerismo, porque el americano no sólo tiraba como un poseso sino que me ofreció un dinero por colaborar yo también. Como pensaba hacerlo de todas las maneras, acepté, tiré entre los dos puertos, le cogimos y me quedé despatarrado a mitad de la subida a la Croix de Fer. Hinault y Lemond llegaron agarrados de la mano a Alpe d’Huez. Como buenos compañeros de equipo...”.

Cuando Hinault y Lemond quedaron solos en cabeza, el francés, resignado, asumió su nuevo papel: se convirtió en protector de su pupilo y le guió por una suerte de camino iniciático. Primero marcó el ritmo durante toda la subida a la Croix de Fer y dirigió la bajada, con Lemond siempre a rueda.
El americano quiso darle algún relevo en la llanura previa a la ascensión final, pero el francés no le dejó. Siempre en cabeza, Hinault subió el Alpe d’Huez, santuario del ciclismo, aclamado por los fieles. Y los dos compañeros de equipo se presentaron juntos en la recta final.
Doscientos metros antes de la meta, se abrazaron sonrientes, se felicitaron y entraron agarrados de la mano: etapa para Bernard, Tour para Greg.

En París, Hinault declaró que había querido darle a Lemond la mejor ayuda para convertirse en el dueño del Tour: “No le he ahorrado nada: ataques, declaraciones fuertes... Así, en los próximos años sabrá aguantar la presión de sus rivales.
En Alpe d’Huez, le llevé a rueda para que estuviera fresco por si nos cogían y porque me dijo que tenía miedo de la multitud”. Lemond, con el primero de sus tres Tours en el bolsillo, respondió con ira: “En Alpe d’Huez, Hinault me pidió por favor que no le atacase y que le dejase ganar la etapa, porque el Tour ya era mío. Si llego a saber lo que iba a declarar después, le meto cinco minutos”.

Cualquier duda, cuestión, sugerencia… podéis poneros en contacto conmigo en andrew.dxt@gmail.com

Publicado por Andrew
martes, 16 de febrero de 2010

PROTAGONISTAS… ALEX ZÜLLE

En pleno mes de agosto, inauguré la sección Protagonistas con un post de Alex Zülle.
Ni que decir tiene que ese post fue un enorme fracaso ya no sólo en cuanto al nulo debate generado se refiere, sino también en cuanto a la mala elaboración del post por mi parte.
Digamos que pagué la novatada en el estreno de esta sección.
Considero a Zülle como un corredor muy interesante desde el punto de vista deportivo y anecdótico.
Por ello, creo que hay que hacer justicia con este gran y peculiar corredor. Por lo tanto, publico otro post sobre el suizo, bastante más detallado y trabajado que el anterior.

Biografía y palmarés


Alex Zülle nació en Wil (Suiza) el 5 de julio de 1968.
Desarrolló principalmente su carrera en la ONCE, Festina y Banesto durante la década de los 90.

Ganador de la Vuelta a España en dos ocasiones (1996 y 1997).
Ganador de 9 etapas en la ronda española.
Oro en el Mundial contrarreloj de Lugano (1996).

2º puesto en el Tour de Francia (1995 y 1999).
Ganador de 2 etapas en el Tour de Francia.
Ganador de 3 etapas en el Giro d’Italia, todas ellas en el año 98.



¿Por qué se le recuerda?
El suizo es, sin lugar a dudas, uno de los corredores referencia de finales de los 90.
Disponía de una clase extraordinaria encima de la bicicleta, que le llevó a ganar dos Vueltas a España y un Mundial contrarreloj.
Pero, también se le recuerda por sus graves problemas de visión, sus enormes gafas y por su mala suerte.
Muchos le apodaron “el pupas” de la época.

Miscelánea
- Los italianos lo conocían como la talpa svizzera (el topo suizo).
- Según se publicó en 1997, Zülle tiene 4,5 dioptrías de miopía en cada ojo.
- Sus principales caídas: una bajando La Cobertoria, en Asturias, en la Vuelta del 93. Le costó el triunfo final.
Otra, quizá la más famosa, en la etapa del Tour del 96 en Les Arcs. Se cayó dos veces.
La segunda de ellas tuvo que ser rescatado por los fotógrafos de entre los matorrales.

- En el Tour del 95, en la etapa de La Plagne, el entonces director de la ONCE,
Manolo Sáiz, ordenó a un compañero que atacara. Zülle pasaba junto a Sáiz y creyó que se dirigía a él.
Atacó, mientras en su equipo decían "¿Dónde va este gilipollas?".
Ese día ganó y consiguió el segundo puesto en el Tour de ese año. Además, Indurain acabó sentenciando dicho Tour gracias a su actuación en dicha etapa.
Como relataba Cuore Matto en un post del mes de diciembre, fue una etapa espectacular tanto del suizo como del español. (ver aquí).
- Zülle estaba en el Festina, en 1998, cuando en pleno Tour de Francia, estalló un importante escándalo de doping. Fue el más destacado del equipo hasta ese momento.
La organización encontró en posesión de uno de los fisioterapeutas del equipo sustancias como narcóticos, EPO o testosterona.

- El helvético posee el récord al ciclista que más días ha mantenido el jersey oro de la Vuelta (45 días).
- En una etapa de la Vuelta 96 con final en los Lagos de Covadonga, Zülle y Jalabert se escaparon de sus rivales. Ambos llegaron solos a línea de meta.
Jalabert le hizo un gesto con la mano a Zülle (líder de la carrera) para que pasara primero y consiguiera unos segundos de bonificación importantes de cara a la general.
Pero, Zülle le devolvió el gesto para que finalmente fuese Jalabert quien se adjudicase dicha etapa.

- El suizo trabaja actualmente para la multinacional IMG, empresa de asesoría deportiva. Se encarga de algunos apartados de la Vuelta a Suiza.
Su empresa, además de organizar eventos deportivos, también asesora a ciclistas, futbolistas, esquiadores, golfistas, etc.
- Reside en Wil, su localidad natal, situada al este de Suiza.
Tiene un niño (5 años) y una niña (11 años).
De sus tiempos como ciclista profesional, conserva una residencia en Moreira (Alicante), a la que acude a pasar una pequeña temporada cuando su poco tiempo libre se lo permite.
- Se deja ver por múltiples carreras y marchas cicloturistas. Sigue conservando el contacto con muchos de sus antiguos compañeros de pelotón.

PD: Y para concluir, cuelgo un vídeo acerca del triunfo del suizo en La Plagne 1995.

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viernes, 12 de febrero de 2010

ALEJANDRO VALVERDE: CAMINO A LA PERDICIÓN

Alejandro Valverde Belmonte, ciclista que asombró en la Vuelta a España del 2003.
Corredor que apuntaba grandes maneras como futuro ganador del Tour de Francia, el español que estaba destinado a marcar una época en la ronda francesa hasta que apareció un joven de Pinto que acabó poniendo las cosas en su lugar.

Es cierto, el murciano no es santo de mi devoción, nunca he ocultado mis preferencias en el blog hacia ciclistas como Contador y Andy.
La cuestión no es si lo idolatramos o lo odiamos como ciclista ya que sobre gustos no hay nada escrito. Lo importante es hacer uso de argumentos razonables para comentar por qué nos decantamos hacia uno u otro lado.
Boicotear a equipos italianos como hace la Vuelta a Murcia me parece de un provincianismo desfasado en pleno siglo XXI.

El Valverde al que yo admiré, hace casi un lustro, era un corredor con mucho talento y que hacía de la valentía y el ataque sus dos primeros mandamientos.
Pero, desde los rumores de la Operación Puerto, con la misteriosa existencia del nombre en clave “Valv Piti” (Piti es el nombre de su mascota) y con las declaraciones de Jesús Manzano por otro lado, el murciano jamás volvió a ser el de antes y me llenó de dudas acerca de su verdadera valía como ciclista.
Ha logrado victorias de poca monta y algunas otras de cierto renombre como la Dauphine o la Vuelta (cabe decir que esta última edición fue descafeínada), pero no ha vuelto a hacer gala de esas prestaciones que un día lo encumbraron a ser considerado como el sucesor natural de Lance Armstrong para las grandes vueltas por etapas.

A día de hoy, tanto Carlos Sastre como Óscar Pereiro le pasan la mano por la cara y podrán presumir ante él de haber conquistado un Tour de Francia, una oportunidad que desaprovechó Valverde en 2007 y que jamás volverá a estar a su alcance.

Para que veáis que no me invento las cosas y que mis argumentos no son infundados, os dejo un vídeo al finalizar el post sobre la que creo que fue la carrera con la que Valverde más me hizo disfrutar, un corredor al que algún día, quizás bastante lejano ya en el tiempo, llegué a tener un mínimo de consideración.

PD: Hago una apuesta con los miembros del club de fans de Valverde que pasan asiduamente por este blog. Si es capaz de hacer un podio en el Tour 2010, prometo que durante una semana sólo publicaré videoposts con sus mejores actuaciones para goce de sus incondicionales.
Aunque soy consciente que estoy apostando a caballo ganador. Si ha logrado posiciones mediocres en sus anteriores participaciones, no veo por qué razón, con 30 años a sus espaldas y ante rivales de entidad como los Radio Shak, Liquigas o Saxo Bank, vaya a cambiar su historia en la ronda francesa.

Soy consciente que me metí en un berenjenal cuando decidí escribir de manera crítica acerca de Valverde, pero me considero una persona de ideas claras y muy firmes.
Los complejos y el miedo no forman parte de mi forma actuar. Si así fuera, me dedicaría al post fácil basado en alabar al todoterreno Valverde, los 7 Tours del gran Armstrong, etc.
Pero, como dije en un comentario del post anterior, entiendo la vida y por ende, el ciclismo, bajo una premisa particular que se resume en la siguiente afirmación: “Quien arriesga puede perder, pero el que no lo hace ya ha perdido”.
Cualquier duda, cuestión, sugerencia… podéis poneros en contacto conmigo en andrew.dxt@gmail.com

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Publicado por Andrew
miércoles, 10 de febrero de 2010

INDURAIN, UN ADIÓS INOLVIDABLE


El día 2 de enero de 1997, el considerado por muchos como mejor deportista español de la historia, anunciaba su retirada como ciclista profesional.
Un cúmulo de circunstancias deportivas y personales llevaron a Indurain a tomar una de las decisiones más duras de su vida.
En un comunicado de 38 líneas escritas a máquina, el pentacampeón del Tour de Francia informaba de la decisión adoptada a los medios de comunicación.


A continuación, figura el texto íntegro del comunicado leído por Miguel Indurain en la multitudinaria conferencia de prensa que dio en el Hotel Ciudad de Pamplona:

“Hoy, 2 de enero de 1997, quiero anunciar públicamente mi retirada del ciclismo profesional.
Ésta ha sido una decisión larga y profundamente meditada. Como bien es sabido, he necesitado tres meses para poder tomarla.
Se ha hablado y se ha especulado mucho sobre el tema. Lo cierto es que me ha resultado tremendamente difícil decidirme puesto que físicamente estoy bien y pienso que todavía podría estar en condiciones de lograr el tan deseado sexto Tour.
Por otra parte, ya en los primeros meses de esta temporada empezó a rondarme la idea de que con el 96 había llegado la hora de dejarlo y dedicarme a otras facetas de mi vida; de hecho, así lo tenía planeado. Intenté ganar el Tour con todas mis fuerzas y no lo conseguí, pero gané la medalla de oro en Atlanta, lo que me parecía el broche ideal para mi carrera deportiva. Corrí la Vuelta a España y, muy a pesar mío, tuve que abandonar debido a una infección viral. Este hecho cambió mi visión de las cosas. No podía despedirme con un abandono.

En mi entorno me animaban a seguir, tenía que ganar el sexto Tour de Francia.
Así las cosas, cada día que pasaba me resultaba más difícil ver con claridad cuál era el mejor camino a seguir.
Llevo doce años en el ciclismo profesional, he corrido vueltas grandes, pequeñas, campeonatos nacionales, del mundo y hasta unas Olimpiadas. En estos años he tenido grandes satisfacciones por los triunfos logrados, pero también me ha costado mucho esfuerzo y sacrificio el obtenerlos. Estar al máximo nivel exige mucho de uno mismo y cada año que pasa resulta más difícil conseguirlo.
Creo que ya le he dedicado el tiempo suficiente al ciclismo de competición y ahora deseo disfrutar de este deporte como afición.

En definitiva, y tras meditarlo minuciosamente, pienso que he tomado la mejor decisión para mí y para mi familia. Ellos también me están esperando.
Finalmente, quiero aprovechar la ocasión para expresar mi más sincero agradecimiento a todos los medios de comunicación que con tanto interés habéis seguido toda mi carrera deportiva, a Banesto por su apoyo y, muy especialmente, a toda la afición que sigue este deporte con tanto entusiasmo.
Gracias por todo y hasta pronto”.

PD: Mucho se ha hablado en este blog de las hazañas del navarro, pero como toda leyenda del ciclismo, también vivió sus momentos infernales.
En el siguiente vídeo del Tour 96, a partir del minuto 2:02, se puede observar con claridad el hundimiento físico y moral del español.

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Publicado por Andrew
lunes, 8 de febrero de 2010

100 METROS JJ.OO. PEKÍN 2008

Tan sólo fueron 100 metros y 9,68 segundos de carrera, pero a pesar de su brevedad, considero que dicha carrera ha sido la mejor que un servidor haya podido gozar en un deporte como el atletismo.
Durante el mes de agosto, se oyeron miles de halagos sobre la gran final mundialista que nos brindaron Bolt, Gay y Powell en Berlín, pero tratándose de un acontecimiento como unos Juegos Olímpicos y con 7 corredores bajando de 10 segundos, merece más la pena catalogar la final de los 100 metros de Pekín 2008 como la mejor carrera de la historia del atletismo moderno.

Bolt puede caer antipático, chulo o payaso a ojos de algunos rivales y aficionados.
Pero, Usain Bolt ha resultado ser el producto ideal que el atletismo ansiaba desde los tiempos de Carl Lewis.

El jamaicano puede ser el gran abanderado del atletismo por el mundo: la IAAF, los medios y las marcas publicitarias así lo saben y seguirán explotando el tirón y las excentricidades de este gran campeón.

Subo un vídeo en el cual se puede disfrutar de aquella carrera que ocupa un lugar privilegiado en las hemerotecas del deporte olímpico.

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Publicado por Andrew
viernes, 5 de febrero de 2010

EN EL PASO DEL GAVIA, GIRO D’ITALIA 1988

Este escrito es una versión reducida de un artículo de Bruce Hildenbrand para la revista Cycle Sport, donde Andy Hampsten recuerda la ascensión sobre el paso de Gavia durante el Giro d'Italia 1988.

"Las cosas comenzaron a complicarse en el descenso de Aprica. Yo llevaba toneladas de ropa, pero la lluvia había estado cayendo a cubos desde el comienzo de la etapa y yo estaba tiritando a causa de lo mojado que estaba y del frío.
No estaba seguro de cuánto tendría que sufrir, pero sentía que todos nosotros íbamos a sobrepasar nuestros límites para franquear el Gavia.
Sabía que yo podría sufrir, pero también sabía que sería muy duro para mis compañeros de equipo así que los intentaba animar constantemente.
Recuerdo decir a Bob Roll que éste sería probablemente el día más duro sobre la bici en toda nuestra vida.

Todos sabían que yo iba a atacar. Cuando las rampas aparecieron, tomé un paso al frente y todos los escaladores intentaron salir a mi rueda. En este punto, la carretera todavía estaba asfaltada, pero cuando salí de una curva a la izquierda vi convertirse la carretera en un camino sin asfaltar y una señal de tráfico del 16% de desnivel, y entonces fue cuando pinché.
Debido a la lluvia, el camino sin asfaltar era realmente inestable. Estaba muy blando y las cubiertas dejaban un surco por donde pasaban.
A medida que íbamos subiendo, mi mente comenzó a divagar y los aspectos psicológicos de lo que estaba ocurriendo empezaron a arrastrarse en mi mente.

Sentía que había alcanzado mis objetivos hasta la fecha, sin tomar riesgos, pero cuando las cosas se empezaron a poner feas, pensaba en qué podía hacer para mejorarlas.
Dejé de pedirle a Dios que me ayudara; ya me había ayudado bastante dándome el privilegio de competir. En vez de eso, empecé a especular lo que estaría dispuesto a negociar si el diablo aparecía.
En el Gavia, como siempre, no había atajos y yo nunca había buscado ayuda de píldoras u otras ayudas, aunque estaba en un estado tan mental que dudo que hubiera resistido cualquier tentación que me llevara a Bormio (final de la etapa).
Debía confiar en mí mismo para conseguir llegar al final.

A 4 millas para la cima del Gavia, en mi mente, comenzó a entrar la niebla. Comencé a pensar en el frío que estaba pasando en ese momento y el descenso de 15 millas que me esperaba desde la cima hasta Bormio. Y las dudas comenzaron a apoderarse de mí...
¿Los coches del equipo iban a conseguir coronar? ¿El masajista estaría arriba con té caliente? ¿Och estaría allí a un kilómetro con mi bolsa? (Jim Ochowitz, director deportivo del Motorola)

A 3 millas de la cima, fui a ponerme un gorro de lana pero decidí primero quitar el agua de mi pelo, pero mi mano se congeló a través de una enorme bola de nieve que cayó sobre mi cabeza. Cuando observé los edificios pensé que había llegado a la cima (lo era!) y si iba a parar, debía hacerlo allí.
Pero realmente, deseé seguir en ese momento. No era una cuestión de supervivencia, todavía.

Tenía solamente una marcha para la bajada, todas las demás se habían congelado y pensé que debía seguir pedaleando para mantener esa marcha sin hielo.
Al iniciarse el descenso, el camino estaba sin asfaltar. Ello era mejor que el asfalto ya que no existía tanto peligro de congelación. Lo probé un par de veces para ver si era suficientemente sólido y así era.

Los espectadores que había en el descenso no sabían si la carrera se había suspendido, así que deambulaban en medio de la carretera mientras yo bajaba. A medida que descendía me iba enfriando más y más.
Intenté no pensar en el frío y concentrarme en la carretera que tenía frente a mí. Ahora era asfalto, pero no estaba helado afortunadamente.

Intentaba no frenar bruscamente. Cuando utilizaba los frenos, primero tenía que quitar el hielo de las llantas, y después intentar quitar el agua, antes de tener alguna potencia de frenada.
Mis brazos estaban bloqueados desde el comienzo del descenso, y yo intentaba seguir pedaleando para mantener mis piernas en movimiento. En un momento dado, miré hacia abajo, hacia mis piernas y a través de una capa de hielo y de grasa (lanolina), pude ver que eran de color rojo brillante. Después de eso, no volví a mirarlas…

A 6 km para el final, Breukink me cogió, pero yo estaba totalmente bloqueado y no podía responder. Breukink no llevaba puesta ninguna chaqueta de lluvia, sólo un jersey, así que él podría bajar más rápido en la larga recta que llegaba a Bormio.
No había forma humana de quitarme la chaqueta. Después de que cruzara la línea de meta, me dirigí hacia nuestro masajista. Mike Neel vino y me metió en el coche del equipo, que estaba en marcha y con la calefacción a tope.

Cuando comencé a calentarme, el dolor empezó a remitir. Mike me dijo entonces que la Maglia Rosa era mía y el dolor y la euforia se entremezclaron y comencé a gritar, a reír y a tiritar.
En el plazo de 10 minutos del final, estaba arriba en el podium. La Maglia Rosa me sentaba bien. Me la puse y todas mis dudas se esfumaron.
Las entrevistas de la TV comenzaron a rodar y recuerdo que dije "Hoy no era deporte, era algo más allá del deporte."
Todos y cada uno de los que pasaron el Gavia ese día fueron vencedores. Incluso desde aquella jornada, hay una serie de corredores cuyo principal crédito es que subieron al Gavia ese día."

NOTA: Se coronó el Gavia a 5º bajo cero y Erik Breukink llegó primero a meta, seguido por Andy H. a 7".
Hampsten, se vistió como líder tras la mítica etapa del Gavia y acabaría conquistando ese Giro.

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Publicado por Andrew
miércoles, 3 de febrero de 2010

MOMENTOS

En los últimos días, hemos asistido a un intercambio de enriquecedoras experiencias y opiniones entre algunas personas del blog.
Todos tenemos un momento especial, un recuerdo ciclista, una etapa, una carrera que nos haya dejado marcados de por vida.

Por ello, si habéis vivido in situ, alguna carrera, ya sea una Clásica, una etapa del Tour o un simple Criterium de costillada en alguna ciudad, os invito a compartir vuestra experiencia.
También vuestra relación con algún ciclista profesional o el trato que os puede haber profesado al pedir un autógrafo.

Mi recuerdo especial va destinado a la etapa con final en Ordino-Arcalís del Tour 2009.
Una clase magistral de cómo se puede destrozar a un numeroso pelotón en un demarraje de tan solo 200 m.
No se puede explicar con palabras, ni tan siquiera con el siguiente vídeo, hay que estar allí presente para vivirlo.

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Publicado por Andrew
lunes, 1 de febrero de 2010

MI CALENDARIO CICLISTA

Tal y como están haciendo algunos ciclistas en el último mes, doy a conocer mi particular calendario del 2010, pero en el caso de un servidor, sobre el seguimiento de las pruebas ciclistas.
No puedo prometer nada, pero intentaré que el Blog del DxT lleve a cabo un seguimiento sobre gran parte de estos acontecimientos.

- París-Niza (7-13 marzo)
- Volta Catalunya (22-28 marzo) **
- Vuelta al País Vasco (5-10 abril)

- París Roubaix (11 abril)
- Lieja-Bastogne-Lieja (25 abril)

- Giro d’Italia (8-30 mayo)

- Dauphine Libere o Vuelta a Suiza
Dauphine del 6-13 junio
Suiza del 12-20 junio

- TOUR DE FRANCIA (3-25 julio)
- Clásica de San Sebastián (31 de julio)

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Cursiva: en duda por coincidencia con fechas de examen.

Entre mis dudas, se encuentra el hecho de seguir o no la Vuelta al País Vasco.
Pero, el gran dilema será elegir entre Dauphine o Suiza.
Agradeceré cualquier comentario relacionado con ambas disyuntivas.

Como se puede observar, por primera vez, tendré en consideración la época de las Clásicas primaverales. Ya dije antes de empezar las vacaciones de Navidad que Lieja me suscitó un interés especial al ver la repetición de la victoria del "pezqueñín" de los Schleck en 2009.

Después de la Más Grande, el Tour de Francia, no tengo nada claro cuál será la continuación del calendario. Mis dudas se ciernen alrededor de la Vuelta a España: si hay Giro, es probable que ni vea la Vuelta por la televisión.
El elenco de posibles participantes no anima mucho a seguir una ronda española que se prevé como la más descafeinada de las últimas ediciones.
En todo caso, al no ser cafetero, ya me he hecho la idea de seguir la resolución del Mundial en Melbourne (Australia) a las tantas de la madrugada tomando un vaso de leche con galletas.
Cualquier duda, cuestión, sugerencia… podéis poneros en contacto conmigo en andrew.dxt@gmail.com
Publicado por Andrew