El pasado lunes, el Canal Teledeporte retransmitía diferentes acontecimientos deportivos del 2009.
Entre las 22 h. y las 24 h. de la noche, me senté ante el televisor a contemplar la Lieja-Bastogne-Lieja en su última edición.
Fue una sorpresa gratificante poder observar el transcurso de esta Clásica de la cual los aficionados al ciclismo hablan maravillas.
Personalmente, nunca he sentido mucha pasión por las Clásicas, ya que mi interés por el ciclismo siempre se ha enfocado a Tour, Vuelta y Mundial.
Este año ya he empezado a leer y a informarme sobre el Giro d’Italia, carrera que ha empezado a atraparme con los Bugno, Chioccioli, Andy Hampsten, Induráin, Berzin, Simoni, Pantani y cía.
Pero, después de haber visto la Lieja, creo que, en mi calendario, también estará marcado con un color especial el final del mes de abril, época en la que se disputa esta Clásica. Subidas constantes, un recorrido durísimo de más de 250 km, en el cual sólo destacaban los peces gordos del pelotón.
Y cómo no, los maravillosos paisajes y la gente echada a las calles en masa para ver pasar a los corredores.
Fue emocionante ver cómo el pelotón perdía unidades en los últimos 50 km. Y además, la arrancada del pequeño Andy Schleck fue todo un espectáculo.
Sin duda, Andy hizo toda una demostración de fuerza y calidad por las carreteras belgas y su triunfo fue acorde a la valentía y al nivel exhibido durante ese día.
Pero, según Carlos de Andrés, la Lieja 2009 había sido menos emocionante y atrevida que otros años. Si esa Lieja “aburrida” me ha llamado la atención, me froto las manos imaginando cómo puede llegar a ser una Lieja de verdad.
Mi conocimiento sobre las Clásicas de primavera es nulo; el tema ciclista en el cual estoy más verde.
Por ello, agradeceré cualquier comentario en el post relacionado con este tipo de carreras.
Entre las 22 h. y las 24 h. de la noche, me senté ante el televisor a contemplar la Lieja-Bastogne-Lieja en su última edición.
Fue una sorpresa gratificante poder observar el transcurso de esta Clásica de la cual los aficionados al ciclismo hablan maravillas.
Personalmente, nunca he sentido mucha pasión por las Clásicas, ya que mi interés por el ciclismo siempre se ha enfocado a Tour, Vuelta y Mundial.
Este año ya he empezado a leer y a informarme sobre el Giro d’Italia, carrera que ha empezado a atraparme con los Bugno, Chioccioli, Andy Hampsten, Induráin, Berzin, Simoni, Pantani y cía.
Pero, después de haber visto la Lieja, creo que, en mi calendario, también estará marcado con un color especial el final del mes de abril, época en la que se disputa esta Clásica. Subidas constantes, un recorrido durísimo de más de 250 km, en el cual sólo destacaban los peces gordos del pelotón.
Y cómo no, los maravillosos paisajes y la gente echada a las calles en masa para ver pasar a los corredores.
Fue emocionante ver cómo el pelotón perdía unidades en los últimos 50 km. Y además, la arrancada del pequeño Andy Schleck fue todo un espectáculo.
Sin duda, Andy hizo toda una demostración de fuerza y calidad por las carreteras belgas y su triunfo fue acorde a la valentía y al nivel exhibido durante ese día.
Pero, según Carlos de Andrés, la Lieja 2009 había sido menos emocionante y atrevida que otros años. Si esa Lieja “aburrida” me ha llamado la atención, me froto las manos imaginando cómo puede llegar a ser una Lieja de verdad.
Mi conocimiento sobre las Clásicas de primavera es nulo; el tema ciclista en el cual estoy más verde.
Por ello, agradeceré cualquier comentario en el post relacionado con este tipo de carreras.
Cualquier duda, cuestión, sugerencia… podéis poneros en contacto conmigo en andrew.dxt@gmail.com





